Así es. Todos queremos ser felices, pero no queremos sufrir. Sin embargo, no se puede conseguir un arco iris sin un poco de lluvia. Si todos los momentos de nuestra vida fueran agradables, no los apreciaríamos tanto.
El otro día me pasó una cosa muy rara. Estaba muy contenta y al mismo tiempo estoy enfadada. Sí, y no sé por qué. Bueno, igual es porque se me olvidó un libro (soy un poco despistada) y fui a la clase de al lado a pedírselo a alguien. Sí, la clase donde están la mitad de los que iban conmigo el año pasado así que no tuve ningún problema. Una chica me dejó el libro. Cuando acabó la clase fui a devolvérselo, pero sólo había dos chicos que estaban en la puerta. Los demás debían estar en Educación Física o algo. Me quedé en la puerta un poco indecisa. No sabía si tardarían mucho en subir. Entonces uno de los chicos que estaba en la puerta (que iba a mi clase el año pasado) me dijo:
"¿A quién le tienes que dar el libro?"
"A Irene" respondí.
"Trae, que ya se lo doy yo" dijo mientras me cogía el libro de las manos.
"Gracias" dije yo mientras me quedaba mirando sus preciosos ojos verdes.
No os vayáis a pensar que me gusta, solo soy un poco bastante enamoradiza, aunque ni tengo novio, ni lo he tenido, ni tengo prisa por tenerlo.
El jueves tuve examen de Matemáticas. Había un ejercicio que era de averiguar la edad del padre y del hijo haciendo una tabla (el ejercicio que no me salía). Ahora sólo me queda esperar al lunes para que el profe nos de los exámenes corregidos (es muy fácil decirlo DX)


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